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martes, 12 de octubre de 2010


Enrique Symns: Voy a presentarles a mis compañeros de trabajo. Aquí está Willy (aplausos). El es un famoso psicópata sexual. Fue condenado a la silla eléctrica por violar una promesa (risas). Era una promesa virgen, pero como fue contra natura lo condenaron doblemente. Sin embargo lo indultaron, después se dedicó a la música y toca el saxo ahora. Tengan cuidado. El transmite señales de sus preferencias sexuales, se imaginan de qué se trata.
Allí tenemos…
- Indio
(interrumpiendo): Emmm…
- S:
Necesitamos acá brebajes, para los músicos. Whisky, necesitamos acá…
- I:
Eh… un fernet y un whisky sin hielo. Dale, no seas pijotero, che.
- S:
Dos whiskys. ¡Tenemos a Fargo! Fargo en segunda guitarra, allá. Fargo, un famoso anarquista buscado por toda la policía de Cañuelas. Tiene un ejército de cucarachas en el ropero. Salen a robar migas de pan que tengan esa sustancia, el cornezuelo del centeno… Fargo.
¡Semilla! Antes lo llamaban “Almácigo”. El plantaba zapallos budistas y tomates sandinistas. Un día se cansó, se hundió en la tierra, lo encontró una partera, le dio una palmada en el culo y el bajo se puso a llorar.
¡Piojo! Pero no es el del hachazo en el ojo, no, no. Es el de la miasma en la escafandra. Una vez le preguntamos por qué no “Ladilla” o “Chinche” o “Pulga” y dijo “No, hay más misterio en el piojo”.
¡Skay!
(aplausos) Nunca habla, le sellaron la palabra con una sonrisa. Según algunos testimonios, el 15 de octubre de 1959 habló. Dicen los testigos que abrió la heladera y gritó “¡Ahí vienen los cosacos!” (Skay contesta tocando la guitarra) 
¡El Indio Solari!
- I:
Se la come (aplausos).
- S:
No sé qué decir de él. Por ejemplo, puedo decir: cada vez que ve a un niño… no, eso no voy a decir (risas). Se desayuna con un pastel de palabras y se entrena, habla muy bien, se entrena mucho, se entrena discutiendo interminablemente con todas sus parejas. Tiene un entrenamiento especial con su entrenador, que es secreto, que es con la lengua. No sabemos qué hace con la lengua. El Indio Solari.
¡Los Redonditos de Ricota! (aplausos)

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